Pensamientos, dudas…¿qué hacer?

Hola, hace tiempo que no escribo… desde hace un tiempo 1 de Julio ya he vuelto a mi puesto de trabajo… aunque cambiando de horario para no estar sometida al estrés que estaba antes de que me diera aquel accidente cerebrovascular, durante el tiempo que he estado de baja, yo he solicitado y los especialistas consideraban que era bueno que cambiara de puesto para mi salud mental y física… Ahora me encuentro bien de nuevo… pero me acabo de enterar que el puesto que yo quería en otro programa de la misma empresa ha quedado vacante porque han despedido a una persona… es un puesto para trabajar de manera ambulatoria con drogodependientes, consulta individual, hasta ahora yo he trabajado en consulta grupal…

Por un lado me apetece mucho cambiar pero por otro me surgen miedos… lo consultaré con la almohada…

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REDES, ¿Cómo es un terrorista?

Hoy he leído un artículo de la nueva revista REDES, el que hablaba del terrorista, que todos pensamos que el terrorista es aquel que tiene escasos recursos, escasa ideología, fácilmente manipulable, personas que tienen carencia de recursos y tienen poca esperanza de vida y viven en situaciones difíciles.

Sin embargo, hay estudios que demuestran que el perfil de estas personas en los últimos atentados, como el 11 S o el 11 M, los que se inmolaron y los ejecutores cerebrales de dichos ataques, eran personas con carreras universitarias como médicos, ingenieros y de familias con un fuerte poder adqusitivo.

Por otro lado, están los estudios realizados con niños de 14 años palestinos sometidos a la barbarie israelí, y demuestran que debido a la perdida de familiares, daños sufridos, etc. se encuentran en una situación de depresión que hace dificultar su ira hacia el pueblo israelí, la gente que pertenece a la Yihad, son personas con alto nivel educativo, y no los desesperados que no tienen fuerza…

Asimismo, cobra importancia el grupo, la pertenencia a grupo y a quien valoren, en la adolescencia, aunque se haya recibido una educación no religiosa, o no de una violencia por X motivo, si la persona admirada dentro del círculo social de la persona se encuentra metido en estos temas es muy probable que terminen haciendo lo mismo.

El artículo así mismo habla de un caso, en el que un Palestino al que le mataron al hijo, donó los órganos de su hijo, con los que salvaron la vida de niños israelíes.

El artículo está explicado mucho más científicamente que lo que yo escribo aquí, ya que habla de experimentos concretos, con nombres y metodología de la experimentación. Todavía queda mucho por determinar, pero lo que si se sabe es que han caído los mitos sobre los que hasta ahora nos fundamentabamos.

Recomiendo leer la Revista se encuentra en el Nº1.

25 de noviembre, Día internacional contra la violencia hacia las mujeres

 


El Instituto Navarro para la Igualdad, con motivo de la conmemoración el próximo 25 de noviembre como Día internacional contra la violencia hacia las mujeres ha impulsado la realización de una serie de actividades con el objetivo de hacer un llamamiento a la participación ciudadana contra la violencia machista.

Para ello se ha instalado en la nueva estación de autobuses de Pamplona un gran panel de libre expresión con el lema “Contra la violencia machista la sociedad se moviliza. Exprésate” en el que todas las personas que lo deseen podrán escribir alguna frase, lema, eslogan u opinión en torno a la violencia machista: qué piensan, cómo la viven, cómo imaginan el futuro, etc.

También junto al panel se han habilitado unas salas en las que se irán colocando dibujos infantiles, collages realizados por personas mayores, montajes de foto-arte, graffitis, etc. referidos al rechazo de la ciudadanía a la violencia contra las mujeres

En el mismo espacio donde se realizan estas actividades existe un manifiesto de rechazo hacia las distintas manifestaciones de violencia machista al que pueden adherirse con una firma quienes así lo deseen.

Contribuir a la erradicación de la violencia contra las mujeres es responsabilidad de instituciones, agentes sociales y políticos y también de las personas. Por ello, quisiera invitarte a participar en esta iniciativa así como animarte a acudir a la concentración silenciosa de condena y repulsa de la violencia machista que tendrá lugar el martes 25 de noviembre a las 12.00 horas en la Plaza del Vínculo, frente a la sede del INAI (C/ Estella, nº 7. 31002-Pamplona).

Fuera a los que buscan los “boyboy”, 20 de Noviembre Día Internacional del Niño

 

Hoy día 2o de Noviembre es el día internacional del niñ@, la infancia en la sociedad actual, es por un lado la más protegida al tiempo que es la más desprotegida, situaciones de violaciones, malos tratos, etc. se dan a diarío, y hoy es un día para revindicar los derechos de estas pequeñas grandes personas.

Esta entrada es para denunciar la pornografía infantil en este día de niño, los pedófilos andan también mucho por internet, y se trata de hacer una red de post para que no se acceda directamente dichas páginas, ellos, localizan sus páginas con palabras como; “angels”,”lolitas”, “boylover”, “preteens”, “girllover”, “childlover”, “pedoboy”, “boyboy”, “fetishboy” o “feet boy” que los podófilos suelen emplear en la red para buscar pornografía infantil.

Si ponemos estas palabras, probablemente los pedófilos tardaran más tiempo en dar con las páginas que buscan…

A parte este aspecto me gustaría denunciar la explotación de los menores en lo laboral, el maltrato, y un largo etc.

 

Sedúcete para seducir “Vivir y Educar las emociones” (6) Eva Bach y Pere Darder

LA FINALIDAD ÚLTIMA NO ES REGULAR

La finalidad de la educación emocional no es la de regular, si a menudo se piensa esto es porque al hablar de emociones solo se consideran en las emociones primarias o extremas.

 Uno de los objetivos de la regulación emocional es aprender a introducir una pausa para pensar la respuesta oportuna y evitar las reacciones impulsivas que pueden resultar dañinas para uno mismo o para los demás; pero esto no hay que hacerlo siempre. Sería conveniente enseñar a regular las emociones al autor de una agresión; podemos decir que en todo ser humano hay una agresividad natural, es esta la que hay que aprender a regular.

 La vivencia y la expresión emocional pueden causar malestar tanto por exceso como por defecto.

 ¿CUÁNDO CONVIENE REGULAR LAS EMOCIONES?

 Es necesario reconocer y expresar emociones para restablecer el equilibrio que las mismas alteran, pero esta expresión no se puede realizar de cualquier manera. La expresión emocional es disfuncional y puede causar problemas tanto por exceso como por defecto, para evitarlo hay que aprender a regular.

 Conviene regular las emociones cuando la reacción espontánea puede provocar conductas desadaptadas, desmesuradas o dañinas, de las que pueden derivarse problemas graves en la vida y en las relaciones. Entre la emoción y la acción hay que contemplar un espacio, que tendrá duración diferente en cada persona y que tiene por objetivo liberar la tensión emocional para facilitar a continuación la construcción de una respuesta adaptada, con la intervención conjunta de la emoción y la reflexión.

 Se entiende la emoción como un estimulo, interno o externo, que predispone o incita a la acción, y la conducta como la respuesta al estímulo. Se pueden establecer tres niveles diferentes de conducta: la primera, puede ser la conducta que da origen a la emoción(estímulo) o la que el individuo esta teniendo antes de la emoción (antes del estimulo; la segunda. Es la respuesta inmediata, no meditada, que a veces es impulsiva y perjudicial y que en otras ocasiones esta integrada a nivel neuronal. (impulsiva no es igual a inadecuada); la tercera, es una respuesta retardada, razonada. Entre el estímulo y la respuesta emocional se interpone una pausa, durante la cual se aplica alguna estrategia de regulación con la finalidad de recuperar el estado anímico habitual para realizar un valoración más serena de lo que ha pasado (sentimiento), así como para pensar las posibles respuestas y sus consecuencias. 

El sentido de la regulación emocional es prevenir los daños y las complicaciones que a veces pueden derivarse de determinadas respuestas impulsivas en las que no existe coordinación entre emoción y pensamiento.

 REGULAR NO SIGNIFICA REPRIMIR, NI PENSAR LA EMOCIÓN EN LUGAR DE SENTIRLA

 Regular las emociones no es intelectualizar lo que nos pasa, así como tampoco es reprimir. Se trata de que cada uno busque su nivel adaptativo, que será aquel que le depare mayor bienestar en su vida personal y social. 

Las emociones que pueden ser expresadas y vividas pueden convertirse en informaciones muy valiosas sobre la manera de ser y de sentir. Las emociones que no se viven ni se expresan en cambio, pueden ocasionar sensaciones imprecisas e intensas de malestar.

 La respuesta emocional debería producirse en los dominios de la regulación, consistiría en ser capaces de abrir una pausa entre el estímulo y la respuesta conductual. Esta pausa permite que aflore la parte asintáctica de lo que se esta sintiendo al lado de la analítica y reflexiva, y hace posible que se adquiera conciencia.

 Cuando una emoción de una cierta intensidad y con unas determinadas características irrumpe, se produce una tensión emocional que desencadena una tensión fisiológica. A raíz de esta tensión puede que se tengan dificultades en la coordinación emoción –razón, este es el momento de introducir la pausa; el objetivo de la misma es la aplicación de una o varias estrategias de regulación emocional, con el fin de provocar la respuesta y liberar así la tensión originada por la emoción. La aplicación de la estrategia adecuada conduce a la relajación, restaura el equilibrio alterado, y a partir de aquí  se esta en disposición de reflexionar sobre lo que ha pasado, para posteriormente construir el sentimiento y para encontrarnos en condiciones de dar una respuesta o conducta empática que favorezca la reconciliación con uno mismo y la convivencia armónica con los demás.

 Algunas de las estrategias de regulación que podemos utilizar durante la pausa para provocar la respuesta emocional son: Expresión verbal, catarsis, reestructuración cognitiva, técnicas de relajación, técnicas de expresión corporal, ejercicio físico, distracción, expresión artística, etc.

 ¿QUÉ SIGNIFICA REGULAR LAS EMOCIONES?

 Uno de los aspectos y funciones más destacables de regular las emociones es la de reconducir la vida hacia el mayor bienestar posible, induciendo a cambiar los esquemas emocionales disfuncionales que llevan hacia terrenos impracticables o hacia metas no deseadas por otros esquemas progresivamente más complejos y eficaces. Se trata de aprender hábitos nuevos de relación con uno mismo y con los demás.

 Regular las emociones significa: 1) entender la emoción como un estado cerebral que no siempre se puede vencer con la razón ni se puede superar de forma inmediata (vivir y experimentar las emociones propias); 2) tener en cuenta que el aprendizaje modifica la estructura y el funcionamiento del cerebro (el cerebro evoluciona durante toda la vida); 3)educar el cerebro para que, cuando sea necesario, interponga una pausa entre una emoción (estímulo) y la conducta que se deriva de ella (respuesta) (las emociones son lícitas, pero no todas las conductas que se derivan de ellas); 4) anticipar las posibles consecuencias de nuestras respuestas emocionales para valorar si somos capaces de asumirlas sin salir perjudicados (discernir lo que nos conviene de lo que no para salir de las situaciones que nos plantea la vida);5) crear nuevos significados, buscar una explicación racional lo más honesta y fidedigna posible que proporcione bienestar (puede ser expresándola verbalmente o mediante otro tipos de estrategias); 6) facilitar la integración lo más adaptativa, beneficiosa y integral posible de lo problemático, difícil o vulnerable (por un lado, identificar los propios puntos débiles y modificar los esquemas inservibles y, por otro lado, ensayar y entrenar nuevas respuestas).

  ¿CÓMO DEBEMOS REGULAR LAS EMOCIONES?

 Dos aspectos importantes a tener en cuenta en las distintas estrategias de regulación emocional: 1) las estrategias de regulación emocional cambian mucho en función de cada emoción, de cada momento y sobre todo de cada persona; 2) la reestructuración cognitiva, el cambio de la manera de pensar, puede ser una estrategia, pero no utilizando únicamente esta, por lo que se puede decir que cada una de ellas puede resultar eficaz si se aplican en su momento. Las emociones sólo fruto de lo que pensamos. Las estrategias de regulación emocional deben incluir estrategias que potencien la identificación, la liberación y la distensión de sensaciones fisiológicas o corporales, para llegar al cambio de la manera de pensar.

 ¿PENSAR SIEMPRE EN POSITIVO ES POSITIVO?

 Pensar en positivo incluye saber dar una orientación positiva a lo que nos rodea, por lo tanto debe incluir también el saber vivenciar y asumir los aspectos negativos de nuestra realidad.

 Pensar siempre en positivo no es positivo porque supone negar la realidad y suplantarla por fantasías, porque implica realizar un desgaste considerable de energías procurando cambiar la naturaleza de los hechos, porque los estados emocionales que están relacionados con el dolor, la frustración, la indignación, etc. normalmente no disminuyen con la modificación del pensamiento, porque la mayoría de las emociones pierden su carga dañina cuando permitirlos conocerlas y experimentarlas en nosotros mismos y porque pensar siempre en positivo puede llevarnos a pensar que somos invulnerables, cuando eso no es así.

 En determinados momentos la persona debería reclamar el derecho a sentirse desgraciada, ya que es precisamente en esa amargura donde la persona puede descubrir su fuerza transformadora y la capacidad de superación que posee. El pensamiento positivo será positivo cuando admita la debilidad del ser humano y empiece a partir de ella.

 EMOCIONES Y SALUD

 La definición de salud firmada por la OMS dice: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no la ausencia de malestar o enfermedad”. Por lo que no hay duda de que emociones y salud están interrelacionadas.

 ¿Hay emociones que nos enferman y emociones con poder curativo o preventivo?

 No se puede afirmar con rotundidad que las emociones tengan poder para enfermarnos o para curarnos. Las emociones y los síntomas físicos pueden ser vistos como desequilibradores para la persona, pero aún así su función es equilibradora. Crecemos y aprendemos a través de un proceso en que se suceden desequilibrios y equilibrios.

 Se puede responder afirmativamente a las preguntas de que las emociones no enferman y a que las emociones tienen poder preventivo y curativo, pero realizar este tipo de afirmaciones es peligroso, por lo que hay que matizarlas.

 Todas las emociones se sienten en el cuerpo, por lo que hay significados emocionales profundos que se convierten en síntomas. Emociones y síntomas son fuentes de información sobre uno mismo, cumplen una función reguladora y adaptativa si se atiende de forma integrada. Se puede decir que la enfermedad es el producto de un conjunto de factores (físicos, mentales, emocionales, ambientales, etc.) y que ninguno de estos puede ignorarse ni considerarse de forma aislada, ni todas sus causas son exógenas ni todas son endógenas; las emociones pueden considerarse factores de riesgo o factores con un determinado poder terapéutico, pero no las causas. No debemos culparnos por nuestras emociones y enfermedades; las emociones se somatizan pero tan disfuncional puede ser su expresión descontrolada como su inhibición sistemática. La postura saludable esta relacionada con el enfrentamiento y la autorregulación.

 En definitiva, una cuestión de valores

 La manera de abordar nuestras emociones y nuestros síntomas es una cuestión de valores o de principios personales. Valores y principios están muy relacionados, dependen de nuestra confianza en nosotros mismos, en los demás y en la vida, de nuestra capacidad de tolerancia a la frustración, etc.

Como con el dolor emocional, con el dolor como síntoma debemos aceptarlo y analizar que nos indica de nosotros. La enfermedad de nuestros tiempos es la enfermedad psíquica; que parece ser que está relacionada con la manera en que vive la persona, al igual que la enfermedad física.

Una pastilla y todo solucionado

Aunque algunas personas pueden necesitar ayuda farmacológica puntual, cada vez hay más indicios de que el hecho de superar una depresión por uno mismo establece y refuerza en el cerebro conexiones que antes no existían y que estimulan las sensaciones de bienestar. Los psicofármacos no pueden suplantar el crecimiento persona que debemos realizar cada uno por nuestra cuenta. Pero adoptar por una solución u otra, es al fin ya al cabo una cuestión de valores. 

Sedúcete para Seducir Eva Bach y Pere Darder “Vivir y educar las emociones” (5)

AL MAL TIEMPO, MALA CARA

 Hay que considerar las emociones como estados internos y externos al mismo tiempo, ya que uno de los mayores problemas es la disonancia entre el estado emocional interno y externo, entre lo que se siente y lo que se aparenta sentir o se deja translucir.

 Desde el punto de vista de la salud, las emociones son biológicamente adaptativas si se atienden en el momento que se producen y se expresan de la manera que les es propia. Para que la función adaptativa pueda tener lugar, hay que permitirse pasar por el proceso de aceptar, comprender y reorganizar la experiencia emocional, la cual no podemos completar sin la comprensión del otro, su interpelación, confirmación y punto de referencia externo que representa. El acercamiento al otro es origen y final en la construcción de la identidad personal.

 La congruencia entre la dimensión biológico – interna y social – externa es determinante para establecer unas relaciones interpersonales fundadas en la autenticidad y la integridad. En esta doble dimensión se dan emociones dirigidas a uno mismo (para descubrir quienes somos y para poder relacionarnos con los demás desde la honestidad) y emociones dirigidas a los demás (interacción social humana). En las primeras existe la vivencia y el conocimiento de las propias emociones, que conducen a la autoestima, a la regulación emocional y a la capacidad de automotivarse. Las segundas hacen referencia a la comprensión de las emociones de los demás, a la empatía, a las habilidades sociales y a las vivencias éticas, que nos permiten establecer vínculos emocionales enriquecedores. El otro al igual que actúa de estímulo, de apoyo, etc. a veces también ejerce de obstáculo.

 Decidirse a conocer y regular las emociones exige arriesgarse en la relación con los demás. A partir de ésta emergerá el desarrollo personal mutuo y la satisfacción vital compartida.

 CONDUCTISTAS, COGNITIVOS Y HUMANISTAS

 Para que se produzca una síntesis integradora entre emoción, pensamiento y acción, nos hace falta que la persona se ponga en contacto con lo que es y con lo que siente, y descubra lo que querría ser; que inicie un proceso continuo y permanente de construcción individual y colectiva; y que ejercite y asuma unos hábitos de comportamiento que lo lleven hacia una acción coherente, eficaz y comprometida.

El cognitivismo estudia los procesos de producción y procesamiento de la información consciente, pero se desentiende de los contenidos inconscientes subyacentes que los pueden conformar, distorsionar o interceptar. No contempla algunos de los componentes que integran los esquemas emocionales.

 La tradición humanista contempla las emociones como factor de reencuentro personal y de crecimiento humano, pero a esta dimensión de reencuentro personal conviene añadirle la de reencuentro con el otro que es la base del conocimiento de uno mismo y de la madurez emocional.

 TODAS LAS EMOCIONES SON NECESARIAS

La distinción que se hace entre emociones positivas y emociones negativas no significa que unas sean buenas y otras malas, sino que unas coinciden con nuestros objetivos y otras no.

 En lo que se refiere a su potencial constructivo y adaptativo, no hay distinción entre positivas y negativas. Las dos pueden ser positivas en ese sentido, por ello es preferible hablar de vivencia o integración positiva o negativa, adaptativa o desadaptativa de las emociones. Las emociones serán positivas o negativas en función lo que hagamos con ellas, de hecho todas las emociones pueden ser positivas si sabemos aprovechar las vivencias que se derivan de ellas; además todas las emociones son necesarias.

 No se pueden ni evitar ni prevenir las denominadas emociones negativas, lo que si se puede conseguir es minimizar sus efectos perjudiciales con entrenamiento. El mejor remedio para estas emociones es admitirlas y escuchar lo que nos están diciendo, para aprovechar su potencial y salir de ellas con competencia emocional más amplia y consistente, de esta manera podremos acompañar las del otro, así como desarrollar la empatía y la conciencia social.

 YO SOY ASÍ

 Esta es una frase que puede ser afortunada o no dependiendo del tono en el que se diga y del mensaje implícito que conlleve.

Se pronuncia desde el paradigma de la independencia, surge después de haber estado años acatando las normas que vienen desde fuera, es entonces cuando se produce la rebelión de los yoes. El problema reside en que las personas se queden en esta fase, entonces es negativo por que puede significar que nos resignamos a ser como somos, es decir, ya no hay posibilidad de cambio, de evolución; o porque puede querer decir que el otro nos tiene que aguantar tanto si le gusta como somos, como si no, de esta manera se representa una falta de consideración hacia uno mismo y hacia los demás.

 Yo soy así puede sonar bien cuando se dice en un tono de humor o de humildad que indica la aceptación de lo que se es y la reconciliación con uno mismo. Es importante establecer distinción entre el modo de ser y el modo de comportamiento. Actuar de una determinada manera en un momento puntual no significa que una persona sea siempre así.

¡QUÉ MIEDO!

 En el momento de conocer nuestras emociones el obstáculo con el que nos podemos encontrar es el miedo.

 El miedo la primera resistencia que se encuentra la educación de las emociones, es la resistencia al cambio. Para educarnos y reeducarnos emocionalmente, tenemos que estar dispuestos a cuestionarnos cosas cada día, a tener que realizar cambios de rumbo, etc.

 El miedo al dolor puede bloquear las emociones y en consecuencia las acciones, este bloqueo puede llegar a ser más perjudicial que el dolor del que se intenta huir. El miedo es la emoción básica que nos rige y domina, la qué a veces nos la permitimos y cierra el paso a otras emociones. Nos da miedo descubrir nuestra necesidad del otro. Por miedo a nuestra parte biológica e instintiva, hemos cultivado solo nuestra parte racional.

 Las emociones no son un peligro, son un potencial por desplegar, son indicadores, informaciones, recursos, oportunidades… y además son inevitables. 

La escuela saca suspenso en emociones

 

El pequeño Darío (11 años, sexto de primaria en un colegio público de Madrid) no atiende en clase de lengua porque se aburre y se dedica a interrumpir y a molestar a sus compañeros. La profesora, tensa porque el curso se agota y apenas ha cumplido la mitad del temario impuesto por Educación, pierde los nervios, grita y castiga al alumno a salir al pasillo. Al día siguiente, la escena se repite. Y también la semana siguiente, y la otra, y la otra, y así hasta entrar en una espiral perversa que a ella la sitúa al límite de su resistencia y al chico lo va hundiendo en un pozo del que no sabe cómo salir y que le genera rechazo a acudir cada día a ese lugar desagradable llamado colegio.

Un escolar muy similar a Darío, pero esta vez sentado en una de las aulas del centro público María Sanz de Sautuola, en Santander, sabe que cuando acabe la clase que ha alborotado debe bajar al despacho del jefe de estudios y colorear en un cuadro que le representa una parte figurada de sí mismo. En rojo, si su comportamiento ha sido malo; verde si ha atendido y ha sido amable con sus compañeros y profesores, y amarillo si se ha portado regular.

Cuando acuda a clase al día siguiente contará en una pequeña asamblea qué hizo mal, por qué lo hizo y cómo cree él o sus compañeros que puede mejorar. Pedirá disculpas, o se autoimpondrá alguna tarea en beneficio de los demás, y a cambio no se permitirá que ningún niño le insulte o menosprecie por su comportamiento y a ningún docente se le ocurrirá colgarle la etiqueta de “caso perdido”. Los profesores de este colegio, pioneros en España en la aplicación de técnicas de inteligencia emocional en la escuela pública -algunos centros privados hace ya tiempo que las aplican- saben por experiencia que prácticamente ningún niño es un caso perdido. Todo depende de cómo se le enseñe a reaccionar ante el conflicto.

¿Es la inteligencia emocional, como aseguran los profesores que la utilizan, una herramienta eficaz para pacificar el ambiente escolar y contribuir a formar mejores personas? ¿O se trata de una moda pasajera, algo ingenua, que no tiene en cuenta que una cosa es la teoría y otra muy distinta vérselas cada día con un grupo defieras que sólo piensan en divertirse y se niegan a esforzarse? ¿Acaso no hemos aprendido a base de castigos y el que vale, vale, y el que no, al 30% de fracaso escolar que sitúa a España en el furgón de cola educativo de la UE? A muy pocos días de la inauguración del curso escolar 2008-2009, el debate sigue en pie.

La inteligencia emocional, impulsada por las teorías del aprendizaje del psicólogo Karl Rogers y popularizada por el escritor Daniel Golemán a mediados de los noventa, consiste en desarrollar la capacidad de sentir; entender las causas de este sentimiento; controlarlo y modificarlo. Para ello existen técnicas. El Instituto Español de Inteligencia Emocional de Madrid es uno de los que las enseña, especialmente a los profesores. Su instructora, Ana Bayón, explica cómo: “Primero se pone nombre al sentimiento: furia, cólera, rabia, miedo, frustración… para saber a que nos enfrentamos. Una vez identificado, sabemos qué hacer”.

Estos seminarios reúnen a los docentes en grupos pequeños y cada profesor verbaliza lo que le preocupa. Los demás escuchan. El que habla observa de lo que tanto le preocupa le ocurre a otros profesores, que han salido ya del atolladero. “Toman conciencia de que no están solos y de que el problema tiene solución”, comenta Ana Bayón.

En España, aunque el sistema educativo no concede importancia a la educación emocional -“parece ser no forma parte de nuestra cultura”, comentó a este periódico un ex alto cargo de Educación- cada día son más los docentes y pedagogos que son conscientes de su utilidad y tratan de aplicarla, a veces más por intuición que por técnica, en sus lugares de trabajo. Otros la rechazan porque entienden que para la solución de conflictos internos ya están los psiquiatras y los psicólogos. Este rechazo suele manifestarse en la negativa a participar en los tímidos planes de formación en “gestión humana” que de vez en cuando la Administración intenta con los profesores de secundaria. Una facultad de la Universidad Complutense de Madrid ha declinado participar en uno de estos cursos alegando que su misión consiste en formar profesores que dominen la materia que van a impartir en el instituto, y que lo demás no es de su incumbencia. Pero, a pesar de todo, la educación emocional se abre paso con más fuerza, y ya se cuentan por miles los profesores -mayoritariamente del sector privado y de los niveles de infantil y secundaria- que asisten a los cursos y aplican lo que han aprendido con sus alumnos.

En la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) albergan pocas dudas sobre la utilidad de la inteligencia emocional. José Ignacio Peña y Beatriz Arroyo, del departamento pedagógico-pastoral de la patronal de los colegios católicos, aseguran que comenzaron con unos pocos seminarios, hace dos años, y ahora no dan abasto. “Se ha corrido la voz y cada vez nos piden cursos, tanto para profesores como para directores de centro, porque quienes han participado saben ya que todos, profesores y alumnos, salimos ganando”, asegura Peña. Para este experto, “resulta desolador” comprobar la poca importancia que nuestra cultura concede a las emociones y eso nos lleva, según él, a olvidar el papel fundamental de la escuela: “Educar no es sólo transmitir conocimientos. Ése es el segundo objetivo. El primero es formar personas”.

Ese concepto lo ha aprendido bien Miguel Ángel Terreros, un profesor de Infantil de un colegio católico. “Cuesta salir de la inercia de juzgar, etiquetar… Pero cuando lo haces, los resultados son espectaculares. Los niños te devuelven multiplicados lo que les das. Si ofreces un abrazo, te devuelven diez. Pero hay que saber dar ese paso; hay que saber abrazarles incluso cuando se portan mal”.

¿Es así de sencillo? Eduardo Larriera, asesor en inteligencia emocional de la patronal de la enseñanza privada Acade, sonríe al responder que sí. Aunque discrepa en que se trate de una tarea fácil. De hecho, muchos la rechazan. “Me producen un cierto pánico los profesores que piden más disciplina y más mano dura, porque aún no se han dado cuenta de esa vía está equivocada. Y lo peor es que esos docentes nunca aceptarían asistir a un curso de inteligencia emocional, cuando en realidad son quienes más la necesitan”, reflexiona.

No todo son sinsabores. Larriera acaba de recibir un correo de una profesora de secundaria que asistió el pasado mayo a uno de sus cursos. “Un alumno se sentaba con el trasero al borde de la silla y las piernas despatarradas en mi clase de matemáticas, y así estaba hasta terminar. Mi reacción era gritarle: ‘¡Siéntate bien. Pon la espalda recta!’. Nunca hizo caso”. Tras el seminario, esta profesora decidió dedicar diez minutos de la clase a mostrar a sus alumnos una lámina con un esqueleto humano, detallarles la función de sostén de la columna vertebral y recomendar la conveniencia de cuidarla. “Al día siguiente, el chico seguía con sus malos hábitos. En lugar de enfadarme, le dije: ‘¿Recuerdas lo que hablamos ayer?”. El adolescente contestó con un bufido, pero se enderezó. Y cada día aguantó más tiempo bien sentado. Ella le transmite su sorpresa al instructor: “Funciona”.

En el colegio cántabro Ana Sanz de Sautuola lo descubrieron hace seis años, al afrontar una situación de emergencia. El alumnado, procedente en parte de familias desestructuradas, hacía difícil la convivencia. “Habíamos llegado al límite. Necesitábamos un plan de choque”, recuerda Carlos Rodríguez, ahora director de este centro público. Cambiaron los castigos, gritos y nervios por la paciencia y el diálogo. Preguntaron a sus alumnos qué les pasaba. Los profesores se limitaron a escuchar. Después hablaron de soluciones. Desde entonces, y vistos los resultados, aplican las técnicas de inteligencia emocional en todos los cursos, desde infantil a sexto de Primaria. La demanda de matriculación, los resultados académicos y los premios recibidos parecen indicar que han optado por el camino correcto.

Las autoridades educativas, sin embargo, parecen mirar para otro lado. Pere Darder, presidente del Consejo Escolar de Cataluña, partidario de estas nuevas técnicas, se muestra cauteloso: “No pedimos un cambio, pedimos una revolución”. Y esa revolución consiste en volver del revés el sistema y desterrar las secuelas de aquel inquietante axioma de la letra, con sangre entra. Con todo, Darder cree que el camino está iniciado y no tiene vuelta atrás.

Fuente: El País 

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